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Lanjarón, o el elixir de la "eterna juventud"

El verano va llegando a su fin y desde Lefrik queremos que aproveches al máximo estas últimas semanas de vacaciones. Y para depurar esos excesos festivaleros y para que aterrices “confortablemente” en el trabajo, te proponemos un destino interesante a la par que saludable: Lanjarón. Sí, el mismo del agua mineral, el pueblo de la Alpujarra granadina cuyos habitantes pasan por ser uno de los más longevos del planeta, según la Organización Mundial de la Salud. Así que pon a punto tu mochila, guarda el bloc de notas, organiza las maletas y prepárate para descubrir la fuente de la “eterna juventud”.

Cuenta la leyenda que la fama curativa y medicinal de las aguas de Lanjarón se remonta a finales del siglo XVIII, cuando un monje capuchino creyó recuperar la salud tras beber de sus manantiales. Desde entonces y hasta la actualidad son millares los turistas que cada año visitan este municipio, enclavado en plena Sierra Nevada, al sur de España (una zona protegida por la UNESCO como Reserva de la Biosfera), para visitar sus balnearios, disfrutar de su gastronomía y beber de ese “elixir” que ha cautivado a personajes tan relevantes y dispares como Federico García Lorca, Virginia Woolf, Bertrand Russel, Manuel de Falla o Antonio Machín.

Y para que organices tu viaje sin temor a perderte ninguno de los tesoros imprescindibles de Lanjarón, aquí te dejamos un listado con referencias útiles sobre alojamientos y actividades propuestas por el Patronato de Turismo de Granada. Si lo que buscas es relax y tranquilidad, sin duda la visita al Balneario, uno de los más afamados de su clase, resulta obligatoria. Su particular situación geográfica, te hará disfrutar de un clima mixto, de media montaña y agradables brisas marinas al mismo tiempo.

Pero el secreto de la “juventud” de los habitantes de este enclave andaluz, no se debe sólo a sus magníficas aguas, sino también  a la actividad física de sus lugareños -quienes han subido y bajado la Sierra durante buena parte de su vida- y a la afamada dieta Mediterránea. Así que además de tranquilidad y paz, también puedes aprovechar la visita para disparar tu adrenalina con actividades como el puenting, el barranquismo, la tirolina o el senderismo.

Por si fuera poco, siempre puedes recorrer las ruinas del castillo del siglo XIII que adorna el pueblo, la torre Mudéjar de su iglesia o perderte en las callejuelas “moriscas” -estrechas, empedradas y salpicadas de macetas y flores-, del barrio más antiguo del pueblo, Hondillo. Y como guinda, la visita no puede concluir sin que saborees el requesón, el queso en aceite y los exquisitos jamones alpujarreños.